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Con motivo del estreno de la "pre-secuela" de la que fue en su día la peor película por la que he pagado, muy a mí pesar, me veo con la obligación de actualizar la reseña que hice de semejante despropósito definido como "película", la cual se podría resumir con aquella sabía frase de Sir Ian Mckellen en labios de Gandalf "¡Corred, insensatos!".
El bestseller en el que se basa ya era malo de por sí. Dan Brown no pasará a la historia por su alarde literario. Describe igual un bosque mediterráneo que la plaza de San Pedro, sustituyendo en ésta los árboles por columnas. Se limita a escribir novelas fáciles de digerir, ideales para lectores mediáticos que solo disfrutan del placer de leer en contadas ocasiones, y sólo libros de moda. Cosa que no crítico, sino todo lo contrario, conseguir que alguien, hoy día, capte a tanto lector es un mérito, y si hay cine de consumo, por qué no ha de haber literatura de consumo.
Que sí, que este señor presume de ser un detective muy concienzudo a la hora de investigar para sus obras, pero que irremediablemente no lo consigue; por poner un ejemplo véase como describe el sistema sanitario español en otro despropósito novelesco como es "La fortaleza digital" que transcurre, según su pluma, en una Sevilla poco más que tercermundista. Un autor que atrapa al lector con el poder de historias que enganchan, y que se lo pone muy fáciles a los guionistas a la hora de adaptar dichas novelas, que se pueden considerar un guión cinematográfico en sí mismo. Por ello, la película es una de las adaptaciones más fieles que he visto, repitiendo casi literalmente hasta los diálogos.
Debido a su hastiado ritmo, la cinta se nos hace interminable, hizo que descubriera detalles de mi reloj que no había visto antes, y eso que lo tengo desde que hice a mili en Canarias... Los actores no transmiten absolutamente nada, consiguen que no sintamos ninguna empatía hacia ellos, provocando que nos de igual lo que les ocurra. Audrey Tatu (que por aquel entonces era famosa por su trabajo en Amelie) solo hace de chica florero, dando la impresión de que se pasa toda la película más perdida que una pava en un baile preguntando a cada giro de guión "¿eing, lo qué?". Tom Hanks es un tipo que me cae bien y al que considero buen actor, pero es que en esta producción tampoco se salva, y mira que intenta poner cara de inteligente, que igual hasta lo consigue, pero a mí más bien me parecía que intentaba que ese gato muerto que llevaba sobre la cabeza no se le cayera (en "Ángeles y demonios" se han limitado a escardárselo).
El único que parece estar disfrutando de la función es Ian Mckellen, que con su sola presencia consigue llenar la pantalla, pero aquí parece brillar más al combinar la mala actuación de sus parteners con el no tomarse en serio a sí mismo, por que realmente no lo precisa la trama., bueno, ni lo precisa ni lo merece.
No veía unas persecuciones automovilísticas más desaprovechadas y sosas desde "La roca". Ron Howard dirige la función pésimamente, haciendo que el film carezca totalmente de ritmo, sin la mínima dosis de suspense o acción. Crees que el ladrillo por fin está acabando, cuando de repente ¡plas! otro muro y a dar la vuelta para continuar con la tediosa búsqueda.
En definitiva, no cumple ni el mínimo de los requisitos que se le pueden pedir a este tipo de producciones, entretener. Ni tan siquiera consigue lo que hizo el libro, despertar alguna curiosidad en quien lo lee, llegando a plantearse si hay algo de verdad en tanta conspiración, y hacer que te fijes en los cuadros que aparecen en la trama para descubrir esos detalles. Quien ve la película, lo máximo que se pregunta es "¿Pero qué me estás contando?, vete por ahí"
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